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Los medidores de tipo másico o coriolis operan aplicando la segunda ley de Newton, la cual establece que la fuerza es igual a la masa multiplicada por la aceleración.

F=mxα

Donde: F: fuerza, m: masa y α: aceleración.

 

La fuerza coriolis está siempre presente en el interior del medidor, cuando los movimientos de translación y rotación ocurren simultáneamente. El movimiento de translación se genera cuando el fluido es impulsado en el interior de los tubos de medición, por el empuje de una bomba compresor. El movimiento de rotación en los medidores Coriolis, es inducido haciendo vibrar los tubos de medición a una frecuencia de resonancia.

 

Cuando no hay fluido, solo está presente el efecto de rotación. Los tubos oscilan a su frecuencia natural. Con esta condición, la señal de salida de los sensores son ubicados a la entrada (sensor A) y salida (sensor B), se encuentra en fase.

Los medidores de flujo másico son los mejores para aplicaciones de transferencia de custodia, sin excluir las otras aplicaciones, debido a que pueden ofrecer exactitudes de ±0,10%. Debemos revisar cuidadosamente la viscosidad y la densidad del fluido ya que estas junto con el caudal mínimo y máximo determinaran el diámetro del medidor ideal para nuestra aplicación.

Este medidor es el mejor en cuanto a condiciones de montaje ya que no requiere de diámetros aguas arriba o aguas abajo para una medición eficiente, además que tiene opciones de múltiples conexiones mecánicas como bridas o clamp. Se debe tener especial cuidado que el lugar de montaje no este afectado por vibraciones ya que este si podría afectar el desempeño del medidor.

Este tipo de medidor genera caídas de presión en la linea, por lo tanto, se debe verificar que este valor sea admisible en la aplicación. Puedes calcular este valor y todo su dimensionamiento con el Flow Sizing. No olvides verificar las condiciones ambientales en la instalación.